Brisas del Mediterráneo 2013 - Día 4: Roma

Esta entrada forma parte de una serie dedicada al crucero por el Mediterráneo del que disfrutamos en julio de 2013. Las entradas están recopiladas en Brisas del Mediterráneo 2013.

Martes 23 de julio, 4º día de crucero, 2º con excursión. Este día el desembarco era a las 10, pero nos levantamos a las 7.30. Ella ya no podía dormir más y yo tenía sobredosis de sueño. Aprovechamos para un desayuno temprano y, por fin, con tranquilidad.

Se ve que llegamos al puerto de Civitavecchia con adelanto porque llamaron 25 minutos antes de lo previsto para el desembarco, que esta vez nos tocó en la segunda tanda. Cuando llegamos al punto de encuentro con el autobús de la excursión allí no había nadie esperándonos. Afortunadamente no tardó mucho en llegar, pero se llenó enseguida y tuvimos que esperar un par de minutos a que llegara el siguiente. Algo más de una hora después estábamos por fin en Roma, donde por supuesto hacía calor.

Roma y El Vaticano

Al llegar nos alquilaron por 2.5 € unos receptores con auricular para oír mejor a la guía, que llevaba un micrófono, sin tener que estar pegados a ella todo el rato. A decir verdad la idea era buena y nos permitió movernos con más libertad para hacer fotos, pero el chisme funcionaba regular. Para evitar perder de vista al grupo entre tantísima gente, nuestra guía llevaba una sombrilla roja en alto. Empezamos el recorrido por el Coliseo y alrededores: foro romano, arco de Tito, vía Sacra… todo muy espectacular. La primera vez que vi el Coliseo —hace ya 19 años— me llamó mucho la atención la cantidad de agujeros que tenía por todas partes. Nos explicaron que esto era debido a que se cogía el bronce de unos edificios para volver a usarlo en otros. 19 años después se aclara el «misterio» de los agujeros. Luego vimos que, efectivamente, no era exclusivo del Coliseo, sino que pasaba en muchos otros monumentos. Una lástima, la verdad.

Coliseo Romano
El agujereado Coliseo

Volvimos al autocar y nos llevaron a nuestra siguiente parada, desde donde fuimos andando hasta la Fontana di Trevi. Una vez allí nos dieron media hora para tirar la típica monedita, hacer fotos, hacer turismo por la zona y comer. Una locura, vamos. Engullimos una porción de pizza cada uno por 6.30 € —se pagaban al peso a 1.90 € los 100 g si no recuerdo mal—, un botellín de agua por 1.50 € y unos helados por 6.50 €: tarrina pequeña de stracciatella para mí y cucurucho pequeño de tiramisú para Mariluz. Todo muy rico y no demasiado caro para estar el sitio pegado a la fuente. Eso sí, comer de pie en la puerta del restaurante por falta de tiempo no es la idea que yo tengo de disfrutar una comida. Lo de tirar la moneda nos pareció una chorrada, pero lo hicimos igualmente; total, por unos céntimos…

Después caminamos hacia la plaza Navona y aproveché para hacerme una foto parecida a una que tengo de mi visita anterior; luego resultó que no se parecía tanto porque la hice en la fuente equivocada, pero eso no lo supe hasta la vuelta a Málaga. La gente aprovechó para probar el tartufo, un tipo de helado de chocolate muy típico de allí, pero nosotros pasamos del tema: estábamos llenos.

De nuevo en autocar hasta El Vaticano, donde, ya por libre, entramos en la basílica de San Pedro. A la entrada había un control para evitar que pasara gente con ropa «indecente»: pantalones o faldas por encima de la rodilla, tirantes o escotes pronunciados. Por culpa de esto Mariluz tuvo que gastarse 4 € en un pañuelo para taparse los hombros. Más adelante nos esperaba un arco detector de metales y un aparato de rayos X donde tuvimos que dejar móvil, cartera, etc. directamente en la cinta transportadora porque no quedaba ninguna bandeja de plástico en nuestro lado. Esto me tocó un tanto las narices. El interior de la basílica tiene un montón de cosas que ver, como las tumbas de San Pedro y de un montón de papas. A la salida compramos algunos recuerdos y agua; comprar agua fue una constante con el calor que hizo todo el día.

A las 17.00 dábamos por terminada la excursión y salíamos hacia el barco, al que subimos con calor y dolores varios a las 18.15 aproximadamente.

Sovereign

Nada más llegar nos dimos una muy necesaria ducha y llamamos a recepción porque la bomba de succión —que hace la función de una cisterna— del váter había dejado de funcionar; que tomaban nota nos dijeron. No nos quedamos a esperar, claro, nos fuimos al café San Marco a sentarnos un rato y tomar algo mientras hacíamos tiempo hasta las 20.30, que era cuando empezaba el espectáculo. Y en eso estábamos cuando un camarero nos escuchó hablar de nuestra visita a Túnez del día anterior, lo poco que nos gustó y lo mucho que nos sobraba esa escala; nos explicó que esa parada se hacía porque era obligatorio salir de la Unión Europea para poder tener las tiendas libres de impuestos. Si es que lo tienen todo pensado.

Ese día en la sala Broadway tocaba noche de rock. Fue de lejos el mejor espectáculo musical de todo el crucero, con canciones de grupos como Queen, Bon Jovi o Europe, por citar sólo algunos. En la parte visual participaron Celsius y Petaca, que ya dije que me gustaron en su momento.

Y como era habitual, tras el espectáculo vino la cena, que para mí consistió en:

  • Pera asada con jamón serrano y queso azul
  • Ternera con salsa de pimienta y patata gratinada
  • Crema de limón con galleta de especias

Y en el caso de Mariluz:

  • Crema de calabaza (calabacín según ella) con picatostes
  • Penne boloñesa
  • Brownie caliente servido helado de vainilla

Terminamos de cenar y nos tiramos casi una hora hablando con nuestros compañeros de mesa. Para cuando nos dimos cuenta no quedaba ningún pasajero en el restaurante, solo quedaban los camareros recogiendo y las puertas ya estaban cerradas. Una pasada. Cuando nos acercamos a la salida, algún camarero dijo por megafonía que nos abrieran… graciosillo. De allí nos fuimos directos a la cama.

Más sobre el día 4

Las fotos del día están en mi álbum de Roma en Flickr.

Gastos del día: 43.30 €

  • 2 auriculares: 5 €
  • 2 botellines de agua (autobús): 2 €
  • Almuerzo y postre: 14.30 €
  • 2 botellines de agua (El Vaticano): 2 €
  • Pañuelo para poder entrar en la basílica de San Pedro: 4 €
  • 2 botellines de agua (El Vaticano): 3 €
  • Recuerdos de Roma: 18 €

Información de actividad (vía Fitbit One de Mariluz):

  • 15078 pasos
  • 2032 calorías
  • 9.97 km
  • 13 plantas subidas